Café Telimena

El café Telimena está situado en la esquina de las calles Kozia y Krakowskie Przedmieście y todavía hoy continúa gozando de popularidad. Al parecer en 1827 ya había un primer café en este local, organizándose en él exposiciones y conciertos. Tras ser destrozado durante la guerra, el edificio fue reconstruido en 1949.

Decálogo, seis
El encuentro entre Tomek (Olaf Lubaszenko) y Magda (Grażyna Szapołowska), que tiene lugar en el café de la calle Krakowskie Przedmieście, es la primera conversación seria entre los dos. El espía y la espiada se sientan, uno frente al otro, cara a cara. Es el único lugar donde su relación, por un momento, parece cálida y cordial. Aunque Magda confiesa con frialdad que el amor no existe, al mismo tiempo le recomienda a Tomek que en vez de practicar voyeurismo, se ocupe mejor  de observar atentamente y con discreción a la gente en ese café, para ver y aprender como un hombre puede expresar sus sentimientos a una mujer.

Kieślowski buscó durante mucho tiempo a la actriz idónea para el papel de Magda. Después de hacer  pruebas de cámara con varias candidatas, finalmente tomó la decisión de proponer el papel protagonista en el Decálogo, seis y en su versión para cine, No amarás (Krótki film o miłości), a Grażyna Szapołowska, que antes había protagonizado su película Sin fin (Bez końca, 1985), su primera película coescrita con Krzysztof Piesiewicz. A Tomek lo interpreta en la pantalla Olaf Lubaszenko, quien trabajó en la serie como asistente de dirección. No amarás y sus autores ganaron premios en los festivales de Gdańsk, San Sebastián, Estrasburgo, Ginebra, Sao Paulo y Chicago. El nombre del café donde se encuentran los protagonistas del Decálogo, seis, ”Telimena”, es el nombre del personaje femenino del poema épico Don Tadeo (Pan Tadeusz), de Adam Mickiewicz. En la adaptación cinematográfica de esta obra, realizada por Andrzej Wajda en 1999, el papel de Telimena lo interpreta precisamente Grażyna Szapołowska.

Mikołaj Jazdon

 
VI mandamiento:
No cometerás actos impuros.

”El cabello y las lágrimas”

Es un mandamiento problemático. No por lo que prohíbe, sino por la cuestión a la que se refiere. Literalmente prohíbe la infidelidad (en latín: adulterium) en defensa de la institución del matrimonio, formalmente no se refiere a las relaciones entre personas no casadas. Sin embargo, el amor libre era fisiológicamente ”impuro” y lo hacía incompatible con el matrimonio, de ahí que fuera condenado por la sociedad. Los excesos en este sentido (libertinaje, en griego: porneia), según el Evangelio de San Mateo, servían para justificar el divorcio. Esa parte se añadió al mandamiento VI a posteriori y por cuestiones de tradición, no obstante el sentido del adulterio llegó a referirse a todo tipo de erotismo fuera del sacramento matrimonial. A esta manera de entender el erotismo  nos remite No amarás y su versión televisiva, el Decálogo, seis. En otros episodios también se trata el drama del engaño en el matrimonio (Decálogo, dos; Decálogo, tres; Decálogo, nueve).

Una mujer madura, libre y acomodada, decepcionada con las experiencias amorosas, que se conforma con lo carnal, experimenta un momento de Amor con un Chico pobre e ingenuo. Es un milagro, porque todo les diferencia. Incluso el siempre preocupado Ángel (Artur Barcis) durante un momento sonríe sorprendido… Su amor es verdadero, libre de maldad: aunque ella sufrió un acoso primitivo por parte del Chico, aquello quedó anulado por lo que nace entre ellos. Es en el momento que la mujer se enamora cuando recibe el nombre de Magdalena (como la santa del amor redimido). Lo escuchamos por primera vez en una escena hacia el finalde la película.

Realmente, es una película de amor, porque el amor siempre es difícil. ¿Podía acabar bien? Su amor fue a destiempo, y esto les separó: cuando Él ya se había quemado, ella empezó a arder. Como en los cuentos. ¿Se encontrarán? Hay dos finales: en No amarás Magdalena “corre hacia el cuerpo”. Él no se ha despertado todavía de la profundidad de la amenaza de la muerte, ella, al ver el telescopio, recuerda, cómo un día, con el pelo suelto, lloró junto a la “leche derramada”, como si llorara sobre un recipiente de alabastro roto, para enjugar los pies con su cabello, como entonces ocurrió en Betania… Ella sueña con que él se inclina sobre ella y la acaricia. En el Decálogo, seis la señal del nombre de la Magdalena del Evangelio permanece, aunque debilitada, al igual que los otros símbolos como el de los cabellos y las lágrimas. Ya en la oficina de correos, él ”resucitado”, avergonzado, esconde sus ”estigmas”…

Michał Klinger
Dekalog VI, str. 1

Dekalog, sześć, str. 1

Dekalog VI, str. 2

Dekalog, sześć, str. 2

Dekalog, sześć